El desarrollo urbano de Las Condes, que se aceleró con fuerza desde mediados del siglo XX transformando antiguos fundos en la comuna más consolidada de Santiago, nos dejó un legado geotécnico particular. Las terrazas aluviales del río Mapocho y los depósitos de piedemonte cordillerano que caracterizan esta zona —con sus -33.4 grados de latitud marcando el clima mediterráneo continental— presentan arenas y gravas que a simple vista lucen firmes, pero que bajo solicitaciones sísmicas revelan una estructura suelta que exige atención. No son pocos los proyectos en el barrio El Golf o Nueva Las Condes donde el diseño de vibrocompactación ha sido la diferencia entre una fundación convencional con asentamientos diferidos y una solución de suelo densificado que resiste como debe. En nuestra experiencia, cuando el ensayo CPT muestra pun tas por debajo de 10 MPa en los primeros 8 metros, la vibrocompactación deja de ser una alternativa y se convierte en la ruta lógica para cualquier estructura de mediana o gran envergadura.
En el piedemonte de Las Condes, un suelo granular suelto puede densificarse hasta un 80% de densidad relativa con vibrocompactación bien diseñada, eliminando el riesgo de asentamiento súbito en sismo.
