Construir en Las Condes, con su variedad de terrenos que van desde suelos finos en el valle hasta depósitos granulares en los faldeos cordilleranos, obliga a conocer muy bien qué hay bajo la superficie. La diferencia de cota de más de 800 metros entre el límite poniente y el oriente de la comuna genera cambios drásticos en la capacidad de soporte. Un estudio de mecánica de suelos acá no es un trámite, es la base para evitar asentamientos diferenciales que después cuestan caro. El clima mediterráneo, con lluvias concentradas en invierno, también influye: un suelo que en verano parece firme puede perder capacidad cuando se satura. Por eso, antes de proyectar cualquier fundación en Las Condes, se necesita una caracterización geotécnica que considere tanto la sismicidad como la variabilidad estratigráfica local.
Un perfil estratigráfico bien definido en Las Condes evita sobrecostos por fundaciones sobredimensionadas o riesgos de asentamiento imprevisto.
