Una perforadora rotatoria con barrena helicoidal se posiciona en el terreno y empieza a girar. El sonido del acero cortando la grava aluvial de Las Condes es inconfundible. En ese momento, cada centímetro de avance dicta la capacidad de carga que tendrá el pilote. Nuestro equipo técnico supervisa la extracción de testigos a más de 15 metros de profundidad. No es solo perforar. Es interpretar la resistencia real del suelo de Las Condes para que la estructura no sufra asentamientos diferenciales. A diferencia de una zapata tradicional, el pilote trabaja por punta o por fuste en estratos competentes. En esta comuna, a 950 metros de altitud, encontrar roca firme bajo depósitos fluviales es un desafío que resolvemos con ensayos CPT cuando el perfil estratigráfico lo exige.
Un pilote mal calculado en la grava de Las Condes puede generar un asentamiento diferencial de centímetros en un solo evento sísmico.
