Ubicarse a los pies de la Cordillera de los Andes, a más de 1.000 metros de altitud, impone condiciones de sitio muy distintas a las del valle central. En Las Condes trabajamos sobre depósitos aluviales y coluviales que bajan directamente del frente cordillerano, con intercalaciones de roca granítica alterada y bolones de gran tamaño. Esta variabilidad lateral, sumada a la topografía de laderas en sectores como San Carlos de Apoquindo, hace que el período fundamental del suelo cambie drásticamente en pocos metros. Realizar una microzonificación sísmica acá no es un trámite normativo; es la única forma de capturar cómo se amplifican las ondas en cada lote antes de definir el tipo de fundación. Para caracterizar la velocidad de onda de corte hasta los 30 metros combinamos el ensayo MASW con líneas de refracción sísmica, y cuando la accesibilidad lo permite, verificamos la estratigrafía con calicatas que alcanzan el horizonte competente.
El contraste de impedancia en el contacto coluvión-roca alterada puede amplificar la aceleración en superficie hasta 2.5 veces respecto al basamento de referencia.
