En la ampliación de un estacionamiento subterráneo sobre Avenida Las Condes, nos encontramos con un desafío recurrente en esta comuna: las losas de aproximación mostraban fisuración prematura apenas seis meses después de recibidas. La causa no estaba en la resistencia del hormigón, sino en un diseño que ignoró la interacción losa-suelo en un terreno de granulometría fina típico del piedemonte. Diseñar un pavimento rígido en Las Condes exige entender que aquí no basta con calcular espesores por catálogo; la transferencia de carga en juntas y el control del alabeo térmico definen la vida útil. Por eso nuestro equipo integra siempre un ensayo de densidad in situ para verificar la compactación de la subbase antes de aprobar el paquete estructural, y correlacionamos esos datos con el módulo de reacción de la subrasante que realmente tenemos bajo las losas.
En Las Condes, la durabilidad de un pavimento rígido se juega en el diseño de juntas y en la rigidez real de la subrasante bajo carga repetida.
